Hartazgo social, origen de una nueva catástrofe financiera

Por Mario Herrera

Presidente de Fundación para la Inclusión y el Desarrollo, A.C.

Queda claro que, es a partir del desvió de fondos en la Financiera Ficrea, que se han desatado, en medios, diversas publicaciones ventilando en todas, las carencias de las leyes en materia de ahorro y crédito popular, omisiones legales que dan oportunidad a la autoridad para cometer fechoría tras fechoría siempre en perjuicio del ahorrador.

Por más que las autoridades financieras justifiquen su actuación y le intenten sobar el lomo al pueblo para sostener que no hubo manera de saber a partir de cuando, se gestó el mayor fraude cometido por la Sociedad Financiera Popular, y de anotar que todo mundo se vio “engañado” por su administrador, ya nadie se traga esa fantasía política.

Ya no se guarda el más mínimo respeto por quienes debieron prevenir el delito con toda anticipación, ya no se preocupa al gente por saber cuando aprehenderán al responsable de malversar los fondos de la financiera, no, eso ya pasó a segundo plano, ahora lo más importante para la víctima, además de saber cuando le entregan su cheque, es ver rodar la cabeza de cada uno de los titulares de instituciones financieras encargadas de la regulación de las entidades financieras y cooperativas de ahorro y préstamo y de las financieras también.

Ha sido mucho el peregrinar de la gente, ha sido más el confiar en quienes no han hecho su trabajo, eso se ha traducido en un hartazgo social, ya gente está lastimada, está ávida de justifica, está ansiosa de buscar quien pague por su afectación así sea el mismo Enrique Peña Nieto.

El Estado ha hecho una jugada maestra al colocar a grupo televisa por conducto de una familiar del Vicepresidente de noticieros al frente de la mayor Representación de la Sociedad a nivel nacional, la Procuraduría General de la República, un vuelco darán las investigaciones de gran envergadura como la que estratégicamente logró Rafael Olvera, en complicidad de la Federación encargada de su supervisión, Atlantico Pacífico de Diego Filiberto Duque Robledo, principal responsable de la tragedia de Ficrea.

Se cuidarán las espaldas mutuamente, la televisora y la encargada de indagar delitos, los verdaderos responsables del desvío de dinero ahorrado en la Financiera están en casa, siempre lo he dicho, más eso no se sabrá jamás.

Si la Federación era la encargada de vigilar y supervisar todos y cada uno de los movimientos de Ficrea, ¿como es posible que no hayan apreciado un desvió de dinero de una empresa a otra?, entonces, que tipo de medidas de protección se utilizan, porque se permitió el vaciado total de cuentas, porque no se dio parte a las autoridades, y por último, ¿si el delito ya se daba desde meses antes, de la liquidación de Ficrea, que beneficios monetarios tuvo la propia Federación para guardar silencio?.

No existen garantías de seguridad para el control del ahorro popular en México, no existe una protección al mismo, eso conlleva al cansancio no solo de quienes padecen la afectación, cuando se roban el dinero, sino también en la misma sociedad en general, en todos los sectores, ya está cansada la gente de que de la nada, se pierdan los ahorros.

La reforma financiera tan anunciada por el Ejecutivo Federal, de aquel enero 2014, carece de una verdadera inclusión tanto social como financiera, con todo y su excelso enuncio quedaron fuera y completamente desprotegidos los ahorradores pobres, los populares, los verdaderamente necesitados de de estas entidades financieras; tan es así que, prueba de ello, son los fraudes que se siguen dando, en cajas populares y estas sofipos.

Las leyes no contienen los candados debidos y necesarios para amarrar las manos a quienes administran las sociedades, al carecer de esas garantías de seguridad constitucionales, el ahorrador se siente defraudado y cansado de que no pueda colocar su dinero en una empresa popular segura.

El efecto que se produce contra ésta falta de seguridad jurídica es el saquero de dinero de las sociedades y entidades, incluso de sociedades cooperativas o sofipos que están debida y legalmente reguladas, hay una incertidumbre tal, que al ahorrador ya no le interesa si está autorizada o no, sino que al tratarse de una sofipo ya sabe que el delito será inminente, lo mismo con las cajas de ahorro.

Al sacar el dinero de las cajas de ahorro o sofipos, se da el efecto dominó una tras otra van cerrando y no precisamente por malos manejos, sino porque ninguna de estas sociedades tiene garantizado el ahorro, ya todo se lo han gastado y trae como consecuencia, el cierre masivo de empresas similares, se van quedando sin flujo para hacer frente a sus gastos diarios y fijos y por ello cerrarán sus cortinas.

El hartazgo de la gente está trayendo como consecuencia, un estallido social principalmente en las clases más pobres del país, se están organizar para que exigir al igual que lo están haciendo los afectados de Ficrea, que el Estado les devuelva su dinero perdido, robado o desviado, para el caso es lo mismo, se trata de más de 250 mil familias que en 13 años han perdido su dinero a manos de los administradores, y otro millón, se calcula, que han colocado sus ahorros en figuras que operan como SOCAPs o como SOFIPOS, sin serlo, son pues, locales apócrifos pero captan dinero del público y de esto también es responsable la Bancaria.

Se están organizando en los pueblos para cerrar por si mismos, las cajas de ahorro en su totalidad, primero en sus localidades abandonadas, luego las capitales y grandes ciudades, la idea será que no se permita más la manipulación errática de los fondos que se confían a esas sociedad o entidades, hasta en tanto la autoridad no presente un esquema de protección capaz de garantizar la permanencia de dinero en las empresas populares.

Se obligará a que poco a poco saquen el dinero de donde lo han invertido, comenzarán a quebrar y reventar a las sociedades populares, a las entidades financieras; luego, se generará una catástrofe financiera difícil de enmendar y si la autoridad no ha podido hacer frente a un Ficrea, imaginemos que pasará cuando más de 6 millones de Ahorradores populares pierdan su dinero a manos de irresponsables administradores tolerados y apoyados por las propias autoridades financieras, o a partir de la desesperación del ahorrador que no cuenta con la atención debida por parte de la autoridad.

Hoy es Ficrea en la clase pudiente y letrada en la capital del país, a pesar de ser popular, ayer fueron decenas de cajas de ahorro de los pobres en los pueblos más abandonados de Jalisco, Zacatecas, Michoacán, Puebla, Oaxaca, etc; mañana, si no se modifican para bien las leyes de ahorro y crédito popular y se toma en cuenta la voz y el voto del afectado, se habrá devastado por completo el sector más representativo de la economía solidaria, el sector popular.

La discriminación y la falta de una inclusión social, será el detonante si no se utiliza el problema Ficrea para enderezar lo que está mal diseñado de inicio, si el sector de ahorro y crédito popular es para los pobres y necesitados, así debe exigirse su operación y nada más.

De no encontrarse una pronta solución y una enmienda total de la ley que sea incluyente, auguro una nueva catástrofe financiera, la capital mexicana tendría la visita de millones de ahorradores activos, miles más defraudados para ser tratados con la misma vara que lo hacen hoy en día con los víctimas de Ficrea.

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